Pedro Juan Caballero - 4 de noviembre de 2026
Interamericanas

92 años del Sargento de Hierro, aquel imposible de domar

Publicado el 23/04/2018

Heriberto Herrera es de esos héroes que ya no se ven más (y tanta falta hacen). Formó parte de la selección campeona en Lima, hizo historia en varios clubes españoles e italianos. Hasta hoy día es el único entrenador paraguayo en dar la vuelta olímpica en la Primera de Italia.


Heriberto Herrera.

Hijo de Jovellano Herrera y Hortencia Udrizar, Heriberto vio la luz del mundo un 24 de abril de 1926 en Guarambaré.

Fue en su ciudad natal donde comenzó a jugar al fútbol, específicamente en el club Teniente Fariña. Su porte y habilidades le trajeron rápidamente a la capital.

En 1947 fichó por Nacional, y dos años más tarde compartió vestuario con el más grande de todos los tiempos: el legendario Arsenio Erico.

Heriberto destacó con creces en aquella selección que logró el Campeonato Sudamericano en Lima 1953, fue distinguido como el mejor jugador del torneo y se ganó el boleto al fútbol europeo.

El Atlético Madrid, que por entonces era el club más importante de España, le fichó junto con Adolfo Riquelme y Atilio López, sus compañeros de selección.

Su servicio al equipo ‘colchonero’ fue de lo más destacado, e hizo que se lo convocara para ser parte del combinado español que enfrentaba a Suiza por las eliminatorias del mundial Suecia 1958, siendo así uno de los pocos paraguayos que jugó por la selección española en toda la historia.

En 1956 se recibió de director técnico y en 1959 colgó las botas. Un año después, en 1960, inició su carrera en los banquillos.

La primera experiencia sería en el Rayo Vallecano que por aquel entonces militaba en categoría C del fútbol español. No le fue bien por lo que dejó ese equipo. Pasó al Tenerife (Islas Canarias,) y firmó para la temporada 1960-61.

La rigidez con la que gobernó los equipos que dirigió le valió el mote de ‘Sargento de Hierro’. Recorrió clubes como Real Valladolid, Espanyol y Elche (realizó la mejor campaña en toda la historia del club) y en 1964 apareció en Italia.

El guarambareño asumía la dirección técnica de la Juventus de Turín. Se topó con tres temporadas para el olvido y un descontento reinante. El argentino Enrique Omar Sívori, crack de la época, era la principal arma (e influencia) del equipo.

El talento de Sívori no se discutía, pero indisciplinado como él solo. Heriberto lo entendió desde el primer momento y, fiel a su estilo, instaló una rutina espartana para alinear a su referente y a todo el plantel. Sívori no soportó tal ‘atropello’ y dejó el club (otras fuentes aseguran que Herrera lo despidió).

Pero la exigencia dio sus resultados. Heriberto se tragó el desprecio de la prensa y los insultos de su propia hinchada. Hasta su esperada ‘vendetta’: en 1964 les tapó la boca a todos con la conquista de la Coppa de Italia y en 1966-1967 ganó nada y nada menos que el codiciado Scudetto.

Herrera se ganó el cariño y el respeto de los italianos. Plasmó su legado y con 162 partidos se convirtió, por entonces, en el segundo DT con más partidos en toda la historia de la Juventus.

Tiempo después aterrizó en Milan para dirigir al Internazionale. Logró grandes victorias y protagonizó vibrante torneos, pero no ganó un solo título.

Entre 1971 y 1982 entrenó a la Sampdoria, Atalanta, Las Palmas y Espanyol de Barcelona. Volvió al Paraguay, se instaló en Asunción y en su momento se pidió por él para dirigir a la selección paraguaya, lo que no pudo ser.

Falleció el 26 de julio de 1996 a la edad de 70 años.

Fuente: hoy.com.py
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