CDE: Pestes y contaminación amenazan a los desplazados por las inundaciones
Alerta sanitaria. Uno de los problemas que preocupa es la aparición de afecciones cutáneas relacionadas con las condiciones ambientales. Ajuste. La Itaipú Binacional informó que ajustó la operación de la hidroeléctrica con el objetivo de reducir el impacto de una nueva crecida.
CIUDAD DEL ESTE
La contaminación ambiental, las enfermedades de la piel y el riesgo de brotes digestivos y respiratorios mantienen en alerta a los equipos sanitarios que asisten a las familias desplazadas por la crecida del río Paraná en Ciudad del Este al cumplirse la segunda semana. La Décima Región Sanitaria intensificó las intervenciones en los albergues, principalmente en los barrios San Rafael, San Agustín y Remansito, donde unas 1.300 familias fueron afectadas por las inundaciones.
El doctor Federico Schrodel, director de la Décima Región Sanitaria, reconoció que la situación exige vigilancia permanente, especialmente ante la posibilidad de que los pobladores regresen a sus viviendas sin que existan condiciones adecuadas. “Por el momento, no puedo decir que tenemos todo controlado, porque cada día aparece algo nuevo”, advirtió.
Uno de los problemas que preocupa a las autoridades sanitarias es la aparición de afecciones cutáneas relacionadas con las condiciones ambientales en las zonas inundadas. Para responder a la demanda, la institución recibió medicamentos de emergencia, entre ellos unas 1.000 pomadas y sales de rehidratación oral, que comenzaron a ser distribuidas entre los afectados.
Schrodel explicó que la asistencia se organiza de manera que los recursos lleguen a todos los refugios. “Si de repente un equipo llega a un lado y otro a otro lado, se descentraliza la atención y a alguno le puede faltar la atención o el medicamento”, manifestó al señalar que están trabajando para coordinar los recorridos y compartir información sobre las necesidades de cada comunidad.
La planificación contempla visitas médicas periódicas según la cantidad de personas alojadas en cada refugio y los problemas de salud detectados. Los equipos realizan un seguimiento de pacientes con infecciones respiratorias, hipertensión, diabetes y otras afecciones que pueden agravarse durante la emergencia.

Afectación. Cíclicamente la zona baja de CDE queda bajo agua tras cada crecida del Paraná.
También anunció la preparación de un plan de contingencia con el Hospital Regional de Ciudad del Este y gestiones para coordinar la disponibilidad de camas con el Instituto de Previsión Social (IPS), ante un eventual aumento de pacientes. A esto se suman tareas de vacunación y actualización de los esquemas de inmunización.
MOMENTO DIFÍCIL. “Sabemos que estas personas no están viviendo un momento fácil, entonces realmente estamos comprometidos al máximo con esto”, afirmó Schrodel, quien además destacó la importancia de aprovechar los recursos disponibles mientras las instituciones nacionales permanecen concentradas en la emergencia de Alto Paraná.
Por su parte, Arturo Ramos, jefe del Departamento de Atención Primaria de la Salud (APS), informó que las Unidades de Salud de la Familia (USF) intervienen desde el comienzo de la emergencia en los sectores vulnerables de Ciudad del Este, Presidente Franco, Hernandarias y Minga Guazú.

Atención. Agentes de salud priorizan a la franja más vulnerable.
El profesional señaló que las brigadas sanitarias mantienen presencia en los refugios y desarrollan controles periódicos para detectar posibles complicaciones. “Lo más importante es que nosotros estamos abocados a la tarea de evitar alguna situación que quebrante la salud pública”, sostuvo.
Ramos indicó que uno de los principales objetivos es impedir que las enfermedades se propaguen entre las personas que comparten los albergues. “Tenemos que vigilar los brotes eventuales, los brotes digestivos, los brotes respiratorios y tratar de contenerlos para que eso no se propague”, explicó.
El manejo de los residuos y la disposición de excrementos figuran entre las principales preocupaciones de los equipos. “La disposición de los residuos es un problema que nos preocupa sobremanera, al igual que la disposición de los excrementos, porque eso puede generar un problema de salud pública”, alertó Ramos, al señalar que estas cuestiones requieren la intervención conjunta de las instituciones responsables.


Seguimiento. Hay miles de familias expuestas a enfermedades
EVITAR NUEVA CRECIDA. La emergencia podría prolongarse debido a los pronósticos de precipitaciones intensas en la región. Itaipú Binacional ajustó la operación de la hidroeléctrica con el objetivo de reducir el impacto de una nueva crecida del Paraná, ante la posibilidad de acumulados de entre 300 y 350 milímetros de lluvia en algunos puntos de la cuenca.
Según el informe divulgado por la entidad, la estrategia apunta a mantener el nivel del río entre los 115 y 116 metros sobre el nivel del mar y evitar que los picos de crecida de los ríos Paraná e Iguazú coincidan, lo que podría agravar la situación en las ciudades ribereñas.
Para reducir ese riesgo, la central comenzó a bajar estratégicamente el nivel de su embalse, con el propósito de disponer de mayor capacidad de regulación y disminuir las descargas durante el periodo crítico.
El ingeniero Paulo Zanelli Jr., coordinador de la Comisión Especial de Crecidas de Itaipú por el lado brasileño, explicó la importancia de esta maniobra. “En este momento, estamos bajando el nivel del embalse de forma estratégica, para que podamos reducir la descarga de Itaipú durante el periodo de mayores caudales en el río Iguazú y, así, evitar que el pico de la crecida del río Paraná coincida con el pico de la crecida del río Iguazú”, señaló.
El técnico también destacó el papel de la infraestructura hidroeléctrica en la regulación del caudal. “Si no tuviéramos la represa y equipos preparados para realizar este tipo de operación, la región de Foz de Iguazú y Ciudad del Este sufriría mucho más los impactos de las lluvias intensas que vienen ocurriendo en la región”, afirmó.
El jueves último el vertedero permanecía abierto con las canaletas izquierda y central en funcionamiento, con una descarga media de 14,5 millones de litros de agua por segundo, según los datos difundidos por la entidad.
Aunque la operación busca amortiguar los efectos de las precipitaciones, el comportamiento del río dependerá también de las condiciones meteorológicas y de los caudales provenientes de otros cursos hídricos. Por ello, las autoridades mantienen el monitoreo y piden a los pobladores respetar las recomendaciones de los organismos de emergencia.
La prioridad sigue siendo evitar que las familias regresen anticipadamente a sus viviendas y garantizar que quienes permanecen en los refugios cuenten con atención médica, agua potable, alimentos y condiciones sanitarias adecuadas. Mientras continúa la crecida, el desafío para las instituciones es contener los riesgos ambientales y prevenir que la emergencia derive en una crisis de salud pública.
- 1.300 familias fueron afectadas por las crecidas en los barrios de la zona baja de la capital altoparanaense.
- 350 milímetros de lluvia se acumularían en algunos puntos de la cuenca del río Paraná, según pronósticos.
Peligra cosecha de menta ante los azotes de El Niño

orama. El horizonte cercano de más probabilidad de lluvias intensas pone en riesgo la zafra prevista para diciembre.
Foto: Gentileza.
Latente. Cunde la preocupación entre pequeños productores ante la posibilidad de perderlo todo.
Narciso Meza
HOHENAU
Las intensas lluvias que se registraron en la región desde el miércoles pasado, generan preocupación entre los productores de menta, debido al exceso de humedad y las dificultades que podrían afectar el desarrollo de los cultivos y la cosecha prevista para diciembre.
Luis Rolín, productor y acopiador del rubro, explicó que la humedad favorece la aparición de hongos y enfermedades que perjudican la producción.
“Ante los pronósticos de más precipitaciones para diciembre, ya estamos buscando alternativas tecnológicas para incorporar equipos de secado, teniendo en cuenta que actualmente la menta se seca al sol”, manifestó.
El objetivo es anticiparse a las dificultades climáticas y garantizar una cosecha fructífera para uno de los rubros productivos de la región, utilizado en la industria yerbatera como saborizante natural.
Itapúa se caracteriza por ser un departamento caracterizado por su gran producción de granos agrícolas como la soja, el trigo, el maíz, el sorgo entre otros rubros que cada año arrojan millones de kilos que son utilizados en el mercado nacional y comercializados en gran medida en el mercado extranjero.
Existen otros rubros menores como el tung, la colza canola, la piscicultura entre otros que también tienen bastante auge en Itapúa. Pero uno de los rubros nuevos que va ganando terreno sobre todo entre los agricultores de pequeña finca es la menta o mentha, por su nombre científico.
Actualmente se tiene un área de 900 hectáreas de cultivo en distritos del nordeste itapuense. Rolín expresó que, en este momento, las plantas están en pleno desarrollo y conoce de este acompañamiento climático no apropiado por las intensas precipitaciones.
“Los rubros tradicionales como la soja y el trigo en su mayor parte son cultivados por agricultores empresariales porque requieren de tierras mecanizadas y onerosas maquinarias agrícolas”, indicó el productor.
Por lo que son pocos los minifundiarios que acceden a ese nivel de producción. En ese contexto, quienes roducen en pequeñas fincas de 2, 3 o 5 hectáreas han encontrado en la menta, un rubro alternativo que está dejando importantes ganancias a numerosas familias del nordeste itapuense, pero que “ahora está en riesgo la producción por el tema climático”, enfatizó Rolín.
En el caso de los distritos de Mayor Otaño y Carlos Antonio López, ubicados en el extremo norte de este extenso Departamento, son los que más han cultivado la menta.
“Este año tenemos más de 900 hectáreas plantadas en los dos distritos, siendo Otaño el que más superficie tiene entre ambos”, apuntó.
La menta tiene un ciclo biológico de cuatro meses. Desde su cultivo hasta la primera cosecha corren 120 días. “Pero es un rubro que se cosecha tres veces al año y como tiene buen rendimiento y un precio interesante, deja importantes ganancias”, expuso Rolín.
De una sola hectárea el productor está sacando alrededor de 50 millones de guaraníes en un año. Es que la menta rinde en promedio 6.500 kilos por hectárea realizadas las tres cosechas en el año y el precio actualmente es de 15.000 guaraníes por kilo.

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