Pedro Juan Caballero - 19 de julio de 2026
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Cómo Paraguay se independizó de España sin someterse a Buenos Aires

Publicado el 14/05/2026

ORIGEN. Una Corona española debilitada y el miedo a quedar subordinado a Buenos Aires. CARACTERÍSTICAS. No hubo ayuda extranjera y se llevó a cabo sin derramamiento de sangre.


INDEPENDENCIA. Este jueves 14 y viernes 15 de mayo se conmemoran los 215 años de la Independencia del Paraguay.

Edición: UH.

Era julio de 1810 y Paraguay todavía juraba fidelidad al rey Fernando VII. Menos de un año después, un grupo de jóvenes oficiales ponía en marcha la independencia del Paraguay. ¿Qué pasó en esos meses para que se tomara en la provincia una decisión de cambio tan radical en la postura política que desencadenaría en la Revolución de Mayo de 1811?

El profesor en Historia, César Cristaldo, habló con Última Hora sobre las causas geopolíticas de aquel momento, que fueron el caldo de cultivo de la independencia. Citó la invasión inglesa al Río de la Plata, por un lado, la invasión napoleónica a España y el interés hegemónico de Buenos Aires, que desencadenó en dos famosas batallas (Paraguarí y Tacuary) donde, tras la huida del gobernador Velasco, los paraguayos vencieron a Belgrano y tomaron conciencia de su capacidad de lucha.

Para Cristaldo, es interesante que la gesta se llevó a cabo sin ayuda extranjera y citó a Estados Unidos como ejemplo, que logró apoyo de Francia. Además, no fue una revolución larga y no hubo derramamiento de sangre.

LA INVASIÓN INGLESA AL RIO DE LA PLATA. A inicios del Siglo XIX, en 1804, se declaró la guerra entre Inglaterra y una alianza entre España y Francia, liderada por el emperador Napoleón Bonaparte. La fuerza naval inglesa llegó al Río de la Plata, invandiéndola tanto en 1806 como en 1807.

La defensa de ambos ataques fue organizada con apoyo de tropas reclutadas de otras provincias, entre las que se encontraba Paraguay, que contribuyó con unos 550 soldados y oficiales en 1806 y otros 400 en 1807, con varios muertos en batalla.

Los ingleses fueron expulsados y el experimentado gobernador Velasco fue uno de los jefes destacados de la defensa. Entre los paraguayos, resaltaban Fulgencio y Antonio Tomás Yegros, José Fernández Montiel, Cristóbal Insaurralde, Gervasio Acosta, Benito Villanueva, Fernando de la Mora y otros.

“En las invasiones inglesas al Río de la Plata los milicianos, los provincianos paraguayos ya demostraron su valía, al enfrentarse y derrotar al mejor ejército del mundo. Era una gran motivación”, expresó Cristaldo.

LA INVASION NAPOLEONICA A LA PENINSULA IBERICA. Napoleón Bonaparte se convirtió en emperador en 1804 y desde inicios del siglo buscó imponer su dominio sobre Europa. Como no logró someter a Inglaterra, le declaró un bloqueo continental y prohibió el comercio con los británicos buscando la asfixia económica.

En la Península Ibérica, Portugal no quiso ser partícipe de dicho bloqueo y se negó a participar, por lo que Bonaparte decidió invadirlo. Sus tropas debían cruzar por España y firmó un tratado con Manuel Godoy, primer ministro español.

Además, el rey fue obligado a renunciar en favor de su hijo, Fernando, a quien Napoleón apresó para entregar la corona a su hermano, José Bonaparte.

“Y ESO INFLUYE PORQUE ESPAÑA QUEDA SIN CABEZA.. Y esas noticias llegaron al Río de la Plata en 1810”, sostiene Cristaldo.

LA INDEPENDENCIA DE BUENOS AIRES. En consecuencia se establece en Buenos Aires el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, lo que marcó el inicio de la revolución bonaerense, concretada el 25 de mayo, cuando derrocaron al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros..

La recientemente creada Junta de Buenos Aires tenía las intenciones de formar una gran nación, que incluía a Paraguay, y con ese propósito enviaría a sus delegados.

LAS TRES FACCIONES QUE DIVIDIAN AL PARAGUAY. En cuanto a la situación paraguaya, Cristaldo recuerda “lo controversial que fue el Congreso el 24 de julio de 1810”.

El gobernador Velasco “le pregunta a los asuncenos sobre la postura que se iba a tomar, si íbamos a independizarnos, seguir con Buenos Aires o seguir con España”.

Las tres facciones existentes en la época eran “los españolistas, los porteñistas y los autonomistas” o nacionalistas, estos últimos partidarios de un Paraguay independiente.. “Y el pueblo, o sea, los que asistieron a ese Congreso, a ese Cabildo Abierto,
decidieron seguir jurando lealtad y fidelidad a España”, mencionó el profesor.

Belgrano y las batallas de Paraguarí y Tacuary

El emisario enviado por Buenos Aires tras su independencia fue el coronel paraguayo José de Espínola y Peña, con el objetivo de que Paraguay se una a los intereses porteños. Velasco no le permitió la entrada y el emisario retornó para informar falsamente a la Junta que existía un ambiente favorable, pero que era necesaria una fuerza militar para vencer al gobernador.

Buenos Aires resuelve enviar la expedición militar a cargo del general Manuel Belgrano y Cristaldo sostiene que este no tenía intenciones de atacar a Paraguay, sino enfrentarse al gobernador español.

Los porteños llegaron hasta Paraguarí y, el 9 de enero de 1811, se enfrentan a Velasco.

La Batalla de Paraguarí se dio en dos fases. Primero los paraguayos fueron dispersados, lo que llevó a Velasco a huir, pese a su vasta experiencia militar, abandonando a su suerte a sus tropas.

Los jefes paraguayos Cabañas, Gamarra y Fulgencio Yegros reorganizaron las tropas y derrotaron a los porteños, que huyeron hacia el sur, siendo alcanzados dos meses más tarde, obligando a capitular a Belgrano en la Batalla de Tacuary. Este argumentó que buscaba auxiliar al Paraguay para liberarse de España y no para conquistarla. Paraguay no solo buscaba independizarse de España, sino también “protegerse del interés hegemónico de Buenos Aires”, dice Cristaldo. Nuevamente reflotaba el sentimiento de valor y capacidad militar de los paraguayos, tras las batallas ante los porteños.

Por otra parte, la huida le restó poder y autoridad al gobernador español.

“Hubo un enojo con Velasco por haber huido y por haber maltratado a los tres jefes criollos que triunfaron en Paraguarí”, menciona el historiador.

En la noche del 14 y 15 de mayo, los paraguayos exigieron su rendición a Velasco. Es así que lo que como una discusión sobre la fidelidad al rey español terminó convirtiéndose, en menos de un año, en una revolución encabezada por jóvenes paraguayos, lo que dio inicio a esta parte de la historia, como país independiente.

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Independencia. Este jueves 14 y viernes 15 de mayo se conmemoran los 215 años de la Independencia del Paraguay.

Edición: UH.

Los tesoros que se resguardan en la Casa de la Independencia.

PARA VISTAR. El museo de la Casa de la Independencia resguarda una serie de reliquias y tesoros que pertenecieron a los propios próceres y que pueden ser apreciados de cerca.

 

SITIO HISTORICO. Pertenencias de los propios próceres y otros objetos de la época colonial pueden ser apreciados de cerca en el museo de la Casa de la Independencia.

FOTO: RODRIGO VILLAMAYOR.

@josemadai

Este día se empieza a celebrar los 215 años de la Independencia del Paraguay. El 14 y 15 de mayo, jóvenes paraguayos, próceres, liberaron al país del yugo español e iniciaron una nueva etapa en la historia nacional.

Los protagonistas partieron de una vivienda ubicada en el ahora microcentro de Asunción, que luego de incluso salvarse de una demolición se convirtió en un museo.

El museo de la Casa de la Independencia está en la esquina de 14 de Mayo y Presidente Franco. Data de 1772 y originalmente sus paredes eran de adobe, tenía pisos de ladrillo, techos de palma y bambú.

La casa era frecuentada por Fulgencio Yegros, Pedro Juan Caballero y Vicente Ignacio Iturbe, entre otros, detalla el guía del museo, Anastacio Ovelar.

De la edificación original, que era la vivienda particular de los hermanos Pedro Pablo y Sebastián Antonio Martínez Saenz, se conservan cinco salas donde se resguardan las reliquias de los próceres.

ACERVO. En la primera sala se resguarda una cómoda y escritorio que perteneció a Fernando de la Mora. De procedencia francesa, tiene un espejo que puede retirarse hacia delante y así descubrirse un comportamiento con cajas secretas en el fondo, que eran utilizadas para guardar joyas, documentos y objetos de valor..

En ese mismo recinto, detrás de una vitrina, se exhibe el tintero que era utilizado por el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia. Junto a una pluma, el Dictador Supremo de la República del Paraguay firmó documentos que forjaron el destino y la historia del país.

En la segunda sala se ubica el comedor, con muebles de la época hechas en madera, cuero repujado y otros materiales. Además, se conservan utensilios de plata, alpaca y cristal, provenientes de Alto Perú y Europa.

En ese espacio reposa la espada de Fulgencio Yegros. El arma fue utilizada en varias batallas, como la de Paraguarí y Tacuarí, y durante la Independencia. La espada luego desapareció durante la Guerra Contra la Triple Alianza; más tarde se encontró en Buenos Aires y fue devuelta a Paraguay en 1969 por el general Onganía.

Allí también se puede ver un ventanal que a la altura del suelo cuenta con un reposo donde se sentaban las criadas y mujeres mientras bordaban y eran cortejadas por los hombres que del otro lado de la calle las observaban.

MUEBLES E ILUMINACIÓN. En la tercera sala se ubican muebles de procedencia europea, entre sillas y sofás de la época de Luis XV de Francia. En esta área existe un amplio destaque al sistema de iluminación colonial, con luminarias colgantes con cristal de Murano procedentes de Venecia, Italia y otras lámparas de bronce, que utilizaban combustible de aceite o grasa de animales para la mecha que iluminaba en una etapa donde no existía corriente eléctrica.

En ese lugar destaca un brasero de procedencia española que era utilizado como medio de calefacción durante el invierno. El artefacto de madera y bronce posee un centro circular donde se ubicaba el carbón encendido y a los costados la estructura permitía reposar los pies.

En la cuarta sala, utilizada como dormitorio, se ubican otras pertenencias de Fernando de la Mora, como una cama de influencia portuguesa, con colchón original hecho a base de lana y paja..

DORMITORIO. Cama con influencia portuguesa que pertenecía a De la Mora.

Al lado del lecho se encuentra una “silla sanitaria” que posee un hueco en el asiento y era empleada en los días de lluvia como inodoro, ya que la letrina generalmente se ubicaba en las afueras de la casa. Era conocida también como “el trono”.

Allí, en una vitrina se puede ver una camisa de ao po’i bordada a mano que perteneció al mismo Fernando de la Mora.

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RELIQUIAS. Una cama y una camisa de ao po’i que pertenecieron a Fernando de la Mora, además de un tintero usado por el Dr. Francia pueden apreciarse en el museo.

Otra reliquia es un crucifijo hecho de talla indígena. Al ser orientados acerca de que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, los indígenas agregaron sus rasgos a los trazos, como las trenzas que caracterizaban a los guaraníes.

La quinta sala es una religiosa. El guía del museo explicó que las familias de buena posición económica dedicaban todo un recinto para guardar objetos sacros.

Se pueden ver imágenes de Nuestra Señora de la Concepción, el Cristo yacente, San Ignacio de Loyola y San Juan Evangelista, además de otros objetos, como una patena, un libro misal en latín e incluso una pila bautismal.

A saber

Espacio: Museo de la Casa de la Independencia.

Lugar: 14 de Mayo y Presidente Franco.

Horario: Lunes a viernes, de 07:30 a 16:30. Sábados de 08:00 a 16:00. En días de Feria Palmear hasta las 00:00.

Este jueves 14 abrirá desde las 07:30 hasta las 00:00, mientras que el viernes 15, se podrá visitar desde las 07:00 a 15:00.

Acceso: Libre y gratuito.

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