Pedro Juan Caballero - 10 de julio de 2026
el mundo

Cristiano se gana el cielo

Publicado el 02/04/2018

Cardiff es eterno, el sueño del que nunca despierta el Real Madrid, incontenible de nuevo para la Juventus. El campeón italiano vivió un día de la marmota muy particular. Aún sigue jugando en el estadio Millennium, sigue encajando goles de Cristiano, sigue postrándose ante el rey del fútbol contine


Champions League (cuartos, ida): Resumen y goles del Juventus 0-3 Real Madrid
Gol de Cristiano Ronaldo (0-2) en el Juventus 0-3 Real Madrid

Todo arrancó como en Cardiff, con un tanto del portugués, asistido por nadie sabe que don en la Copa de Europa. En tres minutos había marcado. Nueve partidos y 13 goles para mantener un dominio de la competición asombroso. La jugada fue una excelente maniobra de Marcelo que hizo grandioso el desmarque de Isco. Sí, Isco. Zidane no confía en él, dicen, pero le puso en el once en el partido más importante de la temporada hasta la fecha para los blancos. El internacional, que respondió al espaldarazo de su entrenador con un buen partido, se adentró por la banda izquierda y centró al corazón del área. El golpeo de Cristiano con la izquierda al otro palo de Buffon, que siguió el balón con la mirada mientras se estiraba, culminó la obra de arte, la excelente puesta en escena del Madrid, imponente a la hora de marcar territorio.

Zidane había jugado la baza psicológica. Mismo rival, un enemigo formidable, misma competición, la amada Copa de Europa, idéntica alineación, los héroes de Cardiff, que provocan pesadillas en Turín. Una postura sensata de un entrenador con sentido común que no ofrece fisuras en sus decisiones, salvo en el crédito ilimitado que le concedió un buen día a Benzema. La bofetada para la Juventus llegó tan rápido, minuto 3, que el equipo de Allegri tuvo que hacerse a una idea mortificante antes de escalar el Everest: el partido había empezado con desventaja. No sólo se medía al equipo que le había negado la gloria, al campeón. La eliminatoria arrancaba 0-1, con el gol habitual de Cristiano.

Gol de Cristiano Ronaldo (0-1) en el Juventus 0-3 Real Madrid

La Juventus encajó el golpe con clase, como sólo lo hacen los italianos. Resistir es vencer. Ni se arrugó ni se rindió. El Madrid tenía cuatro jugadores en el centro del campo y quizá Zidane había buscado acaparar la pelota, pero la Juventus presiona como si le fuera la vida en ello. Funciona como un acordeón, se estira y se encoge como si nada. Tiene músculo, físico y carácter. Nunca le intimidó ir por detrás. El partido recordó al de 2015. El Madrid se creía superior, James Rodríguez la mandó al larguero con todo a favor y... Ya saben lo que ocurrió después en el Bernabéu. La Juventus fue empujando hasta que, en plena vorágine, tuvo que aparecer varias veces Ramos, providencial, o Varane y también Keylor, que voló para atajar como un felino el gran remate de Higuaín.

El Madrid tuvo que aprender a sufrir porque estas batallas también se ganan así. De vez en cuando golpeaba. No tenía demasiado control sobre el encuentro, pero sí llegó con peligro porque la Juve lo hacía todo bien menos defender, quién lo diría. Kroos la mandó al larguero desde fuera del área minutos antes de Chiellini volviera a meter el miedo en el cuerpo a la defensa madridista. El descanso fue un alivio para el Madrid.

Gol de Marcelo (0-3) en el Juventus 0-3 Real Madrid

Después llegó el prodigio. La foto de Cristiano en el aire rematando de espaldas a la portería, fue así como ocurrió, pasará a formar parte de la gran historia de la Champions. Había seguido sufriendo el Madrid, incómodo ante el despliegue de la Juventus, que no dejaba respirar al equipo de Zidane, maniatado y superado, incapaz de asociarse para dar tres pases. Ramos vio la tarjeta que le impedirá jugar la vuelta en el peor momento de su equipo. Pero la falta de Dybala no entró por un milagro.

Después, pasaron una de esas cosas que no pasan nunca. La jugada se inició trabada, por una falta de entendimiento entre Chiellini y Buffon, Cristiano robó la pelota y la pasó atrás para Lucas Vázquez. El remate del delantero gallego lo paró el portero italiano, pero el balón acabó en Carvajal que centró al área. Allí andaba Cristiano, otra vez, para elevarse al cielo de Turín, para rematar de chilena lejos del alcance de Buffon. Fue increíble, pero ocurrió. El gol que siempre soñó, un tanto histórico a la altura de una leyenda del fútbol en un escenario mítico. El mundo se paró, seguro que lo entienden. Los aficionados de la Juventus aplaudieron. Zidane, que fue un grande, se llevó las manos a la cabeza. El partido fue ya un asunto secundario. Dybala se auto expulsó por una falta a Carvajal y Marcelo, en pleno éxtasis, marcó el tercero tras una asistencia de Cristiano, que seguía tocado por los dioses, como todos estos años. El nuevo Di Stéfano se había ganado el cielo. El campeón no tiene fin.

La gesta pasa por el Allianz Arena

Los andaluces, que se adelantaron por medio de Sarabia, vieron cómo Navas en propia meta y Thiago le daban la vuelta al marcador

Hará falta de todo en Múnich. Si quiere llamarlo milagro, hágalo; si cree que con gesta vale, también puede ser aceptado. Algo así (un pelotazo, una jornada histórica y grandiosa…) le hace falta al Sevilla en ocho días si quiere soñar con las semifinales de la Champions. Porque lo que resulta claro es que con el 1-2 de esta noche en el Sánchez-Pizjuán se necesitará un poco de todo en el Allianz Arena. El Bayern de Múnich, con muy poco, se llevó el partido con dos goles en los que le sonrió la fortuna. El Sevilla lo hizo casi todo bien (se llegó a adelantar en el marcador gol el gol de Sarabia) y eso es lo qué más debe doler. ¿Qué hay qué hacer para darle la vuelta a la eliminatoria?

Los alemanes, a diferencia del United de Mourinho, se dejaron de contemplaciones y se fueron a por el partido desde el principio. Sólo necesitó dos minutos el cuadro alemán para avisar con un remate de cabeza de Hummels que se fue fuera por muy poco. El ritmo era trepidante y apenas había tiempo para pensar en hilar jugada de ataque. La creación estaba sólo para los más grandes. Además, la presión, por los dos lados, comenzó a ser agobiante, y juntos, Sevilla y Bayern, fueron consumiendo los minutos con más ímpetu si cabe. El colegiado, Daniele Orsato, trató de bajar el “entusiasmo” con una amarilla a un Ribérypasado de revoluciones y con constantes piques con su compatriota Ben Yedder. El Sevilla se envalentonó. Y comenzaría a mirar a la meta de Ulreich con más ahínco. No más complejos. Lo más sensato era meter al Bayer en su campo y el equipo nervionense trabajó para ello con Correa saliendo desde la izquierda y protagonizando poco después una jugada en a que los locales pidieron penalti. El árbitro miró para otro lado y le saco la amarilla al argentino. Daba igual. Había que seguir con el mismo camino y descaro. Sólo unos instantes después, en el 19, Sarabia tendría la ocasión más clara del partido. La fuerza de Nervión parecía sentirse. El madrileño aprovechó un balón suelto dentro del área pequeña, pero su disparo, incomprensiblemente, se iría fuera. El Sevilla erró, pero ganó en energía y confianza.

Era cuestión de creer. Porque el Bayern había comenzado a titubear. Y Sarabia, el motor del Sevilla, volvería a mandar arriba, en esta ocasión, con el premio más que merecido. El interior aprovechó un buen centro de Escudero y la metió con toda su alma dentro de la portería del Bayern. Ver para creer. Minuto 31 y el Sevilla se ponía por delante ante el todopoderoso cuadro alemán. Heynckes metió a James por un lesionado Arturo Vidal e instó al colombiano a que le metiera profundidad al juego de los suyos. Sólo seis minutos después del tanto de Sarabia, y cuando mejor estaba el Sevilla, llegaría el tanto del empate en una jugada desgraciada que acabó con Navas marcando en su propia portería al tratar de desviar el balón.

En la segunda mitad, y con Rafinha en el terreno de juego por Bernat, el Bayern trató de darle un punto más de velocidad a su juego. Pero sería el Sevilla, en una jugada que comenzó Ben Yedder, el que tendría la primera ocasión tras la reanudación. Correa centró para Mudo Vázquez y Javi Martínez apareció para quitarle el balón. El duelo seguía con los mismos ingredientes que en la primera parte, por lo que cualquier cosa podía pasar… El Bayern quería más y se hizo con el balón. Pase, pase, pase y algún contragolpe que a punto estuvo de acabar en el segundo tanto de los alemanes si no llega a ser por el paradón que le hizo David Soria a Javi Martínez. La alegría del meta madrileño duró muy poco, el tiempo justo en el que el Bayern se fue otra vez a la carga y volvió a marcar… de carambola. Thiago, en el 68, remataría de cabeza y Escudero la tocaría. Otra vez. Como más daño hace, el Sevilla recibía un mazazo en una jugada desafortunada. Los de Montella, fundidos, carecían de ideas. Los minutos iban pasando y el técnico italiano decidió meter a Sandro por Correa. Con el 1-2, el Sevilla se tiró a por la meta de Ulreich. Primero Nzonzi, y después Sandro, a punto estuvieron de igualar. Los locales tiraron de corazón, un corazón que se fue agotando y que terminó dando por bueno el 1-2.

Fuente: marca.com / abc.es

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