Decían que estaba acabado pero├óÔé¼┬ª
Roque Santacruz tuvo el apoyo de dos pilares fundamentales en esta conquista: Marco Trovato y Daniel Garnero. Este último confió en él y con el tiempo la apuesta le salió perfecta.
Roque Santacruz, ídolo de los olimpistas. Llegó generando incertidumbre pero recuperó ritmo y hoy es vital en el equipo (APF)
Vino procedente de México, donde en Cruz Azul no tuvo el éxito deportivo que pretendía. Sufrió las consecuencias de lesiones mal curadas en la rodilla y pagó con su pronta salida.
El único club que le abriría las puertas por tratarse de un hijo dilecto era Olimpia. Y lo haría gustoso hasta que se recupere y quién sabe, para darse una nueva oportunidad para un retiro decoroso.
Lo primero resultó. Se abocó a recuperarse plenamente y cuando estuvo óptimo apareció el 31 de julio del 2016. en Para Uno, donde se reencontró de nuevo con sus fieles seguidores tras 17 años de recorrer los más prestigiosos campeonatos europeos.

Y qué mejor que debutar con un gol. La víctima: Deportivo Capiatá. Su gol decoró una goleada de 4-0 y era el arranque de una etapa, hasta si se quiere mejor que sus tiempos de juventud.
La idea era restablecerlo y que tenga un fin de carrera a su altura. Incluso, a merced de esas malditas lesiones optó por retirarse de la selección, donde dejó la vara alta con 35 goles.
Pero pasaron los partidos y tomó una sorprendente e inesperada flexibilidad física, hasta ser en la actualidad el estandarte de este Olimpia que decidió arrasar con todo en este 2018.
Con un nivel de juego magnífico, Roque Santacruz es sin dudas hoy el eje fundamental de la estructura de Daniel Garnero, que lo tiene como parte del engranaje principal junto a William Mendieta y Néstor Camacho, quienes cuando no están hacen notar la diferencia en el andamiaje del equipo.
Tiene 37 años y saborea mieles que normalmente a esta edad parecen privilegios restringidos y alcanzables sólo para aquellos que gozan de la plenitud de sus condiciones.
Muchos aprobaron su venida por ser nada más que un hijo mimado. Otros deploraron su llegada tildándolo de acabado.
Pero hoy, ese veterano acabado es el director de orquesta en el plantel y genera tanta admiración en propios y extraños, que hasta se da el lujo de renovar contrato, entusiasmado con la idea de continuar peleando por más éxitos y de talla mayor que un simple campeonato local.
Definitivamente, un hecho sin par. Pero es Roque Santacruz. Alguien que no se conforma con ser ídolo, sino que busca serlo con hechos y sobre todo, con goles.





