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Detrás del fenómeno Bolsonaro: por qué los militares tienen tanto poder y respaldo en Brasil

Publicado el 19/10/2018

El gran ganador de la primera vuelta electoral y amplio favorito a convertirse en presidente era capitán del Ejército y está acompañado por muchos miembros de las Fuerzas Armadas. A pesar de la dictadura, los sondeos indican que las fuerzas armadas conservan en ese país una alta imagen positiva


Militares brasileos abocados a tareas de seguridad interior

"Qu poca maravillosa! Usted poda caminar por la calle con seguridad.Su familia era respetada y el polica era polica", describi Jair Bolsonaro en julio de 2015, en una entrevista con la periodista Mariana Godoy emitida porRedeTV!

La poca a la que se refera el ex paracaidista del Ejrcito y capitn del Octavo Grupo de Artillera de Campaa erala dictadura militar que rigi en Brasil entre 1964 y 1985.Cada vez que le preguntaron lo que pensaba acerca de los asesinatos, las desapariciones y las torturas cometidas por el rgimen, Bolsonaro justific ese accionar con el argumento de que haba una guerra contra la insurgencia armada.

"El error de la dictadura fue torturar y no matar", afirm en 2016 en un dilogo con el programa "Pnico", de la radioJovem Pan.

Si el diputado federal por Ro de Janeiroobtuvo el 46% de los votos en las elecciones del 7 de octubre, y las principales consultoras proyectan un 59% en el ballotage del 28 de octubre 18 puntos ms que Fernando Haddad, es porque muchos ciudadanos piensan como l, o al menos no les espantan esas declaraciones.

Jair Bolsonaro, en sus tiemposcomo capitn del Ejrcito

Una encuesta realizada en 2017 por la Fundacin Getlio Vargas y la Escuela de Derecho de San Pablo revel que la institucin en la que ms confan los brasileos son las Fuerzas Armadas.El 56% tiene una valoracin positiva de ellas. La diferencia con la poltica es brutal: el Congreso, los partidos polticos y el Gobierno no superan el 7 por ciento.

Por eso no caus demasiada conmocin que el gobierno de Michel Temer decidiera en febrero de este aointervenir la seguridad de Ro de Janeiro, y ponerla en manos de los militares. Activistas y miembros de organizaciones sociales cuestionaron la medida, pero buena parte de la poblacin la respald.

An ms inquietante es el resultado de un estudio de opinin pblica elaborado por Paran Pesquisas en septiembre del ao pasado.El 43% de los consultados dijo que apoyara una intervencin militar provisoria en el pas.El 51% se manifest en contra, pero que cuatro de cada diez estn a favor resulta impactante. Son datos que ponen en nmeros la fragilidad extrema de la democracia brasilea.

Los tanques en la calle, una postal del Golpe de Estado de 1964

Militares y poltica en Brasil

"Los militares estuvieron, sin excepcin, presentes en todos los movimientos polticos y sociales importantes en la historia de Brasil en el siglo XX. Como dijo el estudioso Alfred Stepan,ellos funcionaban como un poder moderador, por encima del Judicial y del Ejecutivo, con el objetivo de mantener la estabilidad social en tiempos de crisis. A esto hay que sumar el hecho de que el Ejrcito represent siempre una posibilidad de ascender socialmente para muchas camadas", dijo aInfobaeWallace da Silva Mello, profesor de historia en la Universidad del Estado de Ro de Janeiro.

Hasta 1964 haban ejercido un rol ms bien tutelar sobre la poltica brasilea, con intervenciones espordicas y haciendo or su voz. Pero a partir de ese momento las Fuerzas Armadas pasaron a ser las protagonistas excluyentes de la escena poltica. Para entender el poder y la ascendencia social que mantienen an hoy,es necesario desmenuzar las particularidades de los 21 aos de dictadura en Brasil.

Joo Goulart, uno de los principales herederos de Getlio Vargas lder populista que marc el ingreso de Brasil a la poltica de masas,lleg a la presidencia en 1961, tras la repentina renuncia de Jnio Quadros,impulsada por los militares. Tampoco lo queran a Goulart, porque lo vean demasiado corrido a la izquierda, pero terminaron aceptndolo.

El general Humberto Castelo Branco, uno de los lderes del golpe

La tolerancia dur menos de tres aos.El 31 de marzo de 1964 Goulart fue derrocado por un golpe de Estado liderado por el general Humberto Castelo Branco, que era jefe del Estado Mayor del Ejrcito. Inmediatamente, se prohibieron los partidos polticos, se cerraron medios de comunicacin crticos y hubo una persecucin generalizada, que incluy secuestros, asesinatos y desapariciones.

Entre los cados haba miembros de organizaciones armadas como Colina y su sucesora, la Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares, que tena entre sus militantes aDilma Rousseff. La ex presidenta estuvo recluida entre 1970 y 1972, perodo en el cual sufri torturas y vejaciones de todo tipo.

Sin embargo, la dictadura brasilea tuvo diferencias importantes con las de otros pases del cono Sur. Si bien existieron violaciones sistemticas contra los derechos humanos, fue bastante menos cruenta que las de sus vecinos. Segn un informe elaborado en 2014 por la Comisin Nacional de la Verdad,se registraron 434 vctimas entre asesinados y desaparecidos. En Argentina y en Chile, pases mucho ms pequeos, los muertos fueron varios miles.

Dilma Rousseff estuvvo cautiva entre 1970 y 1972

"En Brasil tuvimos una 'dictablanda' ms que una 'dictadura' como la que hubo en Argentina, donde miles de personas murieron y desaparecieron.Las Fuerzas Armadas argentinas depredaron el Estado, pero las brasileas hicieron varias obras de infraestructura. Adems, haba una baja tasa de desempleo y la violencia era inferior a la de hoy. Esto hace que sea la institucin con mayor credibilidad del pas y que la poblacin le confiera legitimidad poltica", afirm Jorge Zaverucha, profesor del Departamento de Ciencia Poltica de la Universidad Federal de Pernambuco, en dilogo conInfobae.

Otro rasgo distintivo del proceso brasileo es que, aunque el liderazgo fue sin dudas militar, tuvo un alto componente civil.El Congreso se mantuvo abierto y muchos diputados y senadores apoyarona los golpistas. De hecho, en 1967 se aprob una Constitucin que estableci un mtodo de eleccin indirecta del presidente, a travs del Parlamento.

La transicin a la democracia fue negociada en todos los sentidos. En la prctica, los actores involucrados hicieron un pacto para dejar atrs lo que haba sucedido y empezar de cero

El rgimen promovi la creacin de dos partidos polticos: la Alianza Renovadora Nacional (ARENA), que haca las veces de oficialismo, y elMovimiento Democrtico Brasileo (MDB), la nica oposicin aceptada. Claro que los comicios legislativos estaban amaados y ARENA tuvo siempre mayora. Y, aunque los civiles eran elegibles para la presidencia, todos los mandatarios fueron militares: Castelo Branco (1964 1967), Artur da Costa e Silva (1967 1969), Emlio Garrastazu Mdici (1969 1974), Ernesto Geisel (1974 1979) y Joo Figueiredo (1979 1985).

Un punto de contacto con la dictadura chilena es que tuvo unperodo de fuerte expansin econmica entre 1968 y 1973, lo que algunos llamaron el "milagro brasileo". Pero, a diferencia de las eformas neoliberales que implement Augusto Pinochet en Chile, sus pares brasileos desarrollaron un esquema mucho ms estatista y nacionalista. De todos modos, el xito dur poco y termin en un proceso de inflacin descontrolada y recesin, que llev a los militares a preparar la retirada.

El presidente de Brasil, Michel Temer, orden la militarizacin de Ro de Janeiro a principios de ao (EFE)

"La transicin en Brasil fue tutelada, desde 1974, cuando las guerrillas ya estaban vencidas.Hubo un intervalo de diez aos entre el recuerdo de los combates, muchos de ellos localizados en el interior del pas, y la entrega del poder a los civiles, en 1985. Si bien hubo movimientos como la campaa por las (elecciones) 'Directas Ya', no existi una conmocin nacional en relacin al trauma de la guerra y de los desaparecidos, capaz de forzar la cada del rgimen como en Argentina, donde fueron muchos ms", dijo aInfobaeEduardo Heleno, profesor del Instituto de Estudios Estratgicos de la Universidad Federal Fluminense.

La evidencia ms notable de la fortaleza con la que se fueron los militares es que se aseguraron de que el primer presidente civil no surgiera del voto popular.Tancredo Neves, del MDB, fue elegido de forma indirecta, por el Congreso. Como muri antes de asumir, la nueva era la inaugur quien iba a ser su vice, Jos Sarney.

Por la confianza que hay en los militares, parte del electorado cree firmemente que Bolsonaro conseguir moralizar a la poltica y bajar los niveles de criminalidad

"La transicin a la democracia fue negociada en todos los sentidos. En la prctica, los actores involucrados, con la excepcin de los grupos de derechos humanos y las vctimas de la violencia poltica, hicieron un pacto para dejar atrs lo que haba sucedido y empezar de cero.Eso no slo incluy las violaciones a los derechos humanos cometidas por las Fuerzas Armadas, sino tambin los hechos de corrupcin, lo que les permiti salir de la dictadura con una imagen relativamente positiva", explic Samantha Viz Quadrat, profesora de historia de la Universidad Federal Fluminense, consultada porInfobae.

El pasaje a la democracia termin de concretarse en 1990, con la asuncin de Fernando Collor de Mello, primer mandatario surgido de comicios directos.Muy poco ayud a consolidar el sistema republicano lo traumtico que fue su gobierno. Envuelto en escndalos de corrupcin y con la popularidad por el piso, tuvo que renunciar dos aos despus, cuando estaba por ser destituido a travs de un impeachment.

El general Hamilton Mourao, candidato a vicepresidente de Bolsonaro (Wikipedia)

"Los militares mantuvieron ciertas prerrogativas, como la Ley de Amnista, y no hubo en un primer momento un juicio contra los represores dijo Heleno. En los debates de la Asamblea Constituyente (de 1988) estaba la percepcin de que era tiempo de mirar hacia el futuro.La conciliacin brasilea acab ofreciendo las condiciones para conservar la credibilidad de las Fuerzas Armadasy mantener en silencio una batalla de memorias, que resurgira dcadas despus. La confianza en los militares aument an ms cuando no interfirieron en el proceso contra Collor, y con sus exitosas acciones de seguridad en grandes eventos, como la Cumbre de la Tierra de Ro de Janeiro, ECO-92.

Esa salida concertada, tan favorable a los militares, supuso tambin la inclusin en laConstitucin de 1988 de una serie de artculos que sellaron su rol como salvaguarda de la Nacin. As se entienden algunas de las advertencias ms amenazantes realizadas por jefes de las fuerzas en los ltimos tiempos, como la del comandante general Eduardo Villas Boas, que en abril avis de su rechazo a la impunidad en vsperas de que la Corte Suprema decidiera si conceda a Lula da Silva un habeas corpus.

"El artculo 142 de la Constitucin es claro en que los militares tienen el deber de garantizar la defensa de la patria, los poderes constitucionales y la ley y el orden.La cuestin es quin determina que el orden no est garantizado, y basado en qu principios. Cules son los lmites para la aplicacin de ese dispositivo?", se pregunt Da Silva Mello.

Seguidores de Bolsonaro portan un mueco inflable de Mourao (Reuters)

Bolsonaro y el factor militar

"En momentos de crisis poltica dijo Heleno, como en 1992, 2013 y 2016, observamos en paralelo al discurso anticorrupcin, entre los sectores ms reaccionarios, el retorno de la idea de la intervencin militar. En esos segmentos minoritarios,los militares son imaginados no slo como burcratas nacionalistas, eficientes y republicanos, sino como la solucin para los problemas polticos".

En todas las crisis anteriores, siempre emergieron lderes polticos capaces de ofrecer una respuesta a las angustias de los ciudadanos. En los 90 fue Fernando Henrique Cardoso y en los 2000 fue Lula. Ante el colapso experimentado ahora por los principales partidos polticos,no debera llamar la atencin que sea un ex capitn del Ejrcito quien irrumpi para llenar el vaco.

"Por la confianza que hay en los militares, parte del electoradocree firmemente que Bolsonaro conseguir moralizar a la poltica y bajar los niveles de criminalidad, sin negociar con los delincuentes y endureciendo la poltica de seguridad, facilitando la circulacin de los 'ciudadanos de bien', y dificultando la de los 'malos ciudadanos', que no merecen que sean respetados sus derechos humanos. Hay una relacin bien clara entre la credibilidad de la que gozan los militares y el poder de persuasin electoral de Bolsonaro", sostuvo Da Silva Mello.

El jefe del Ejercito de Brasil, el General Eduardo Villas Boas (REUTERS/Ueslei Marcelino/archivo)

Su proyecto poltico perfectamente podra describirse como uno de uniformados que decidieron salir de los cuarteles para meterse en poltica a travs de la lucha por los votos, porque no es el nico con pasado castrense.Muchos ex miembros del Ejrcito lo acompaan, como el general Hamilton Mourao, su compaero de frmula, o el general Roberto Sebastio Peternelli Jnior, que acaba de ser elegido diputado por San Pablo.

Mourao es el mximo exponente de ese grupo que ve a los militares como los garantes ltimos del orden, por encima incluso de las instituciones democrticas.Es el nico que se atreve a decir cosas an ms controversiales que Bolsonaro. "O las instituciones solucionan este problema poltico, a travs de la accin de la Justicia, retirando de la vida pblica a esos elementos involucrados en ilcitos, o nosotros vamos a tener que imponerlo", dijo el ao pasado en una suerte deultimtum a los jueces, para que encarcelen a los dirigentes polticos investigados por corrupcin.

"En esa declaracin, Mourao habl concretamente de la posibilidad de una accin militar para estabilizar al juego poltico y a la sociedad brasilea. En otra ms reciente reafirm el principio, y trat de eplicar las situaciones eventuales en las que sera legtima una intervencin militar.All dej en claro que un autogolpe no es una alternativa descartada, dado que podra ser constitucional. Mi temor es que el poder conferido a los militares deje a la democracia viciada y tutelada por ellos", concluy Da Silva Mello.

PorDaro Mizrahi
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