Es vergonzoso el blindaje de los legisladores ante la corrupción
Se cumple un mes del nuevo periodo legislativo y la decepción es grande con respecto a la actuación de los "representantes del pueblo", al verlos cerrar filas para proteger a sus pares salpicados por hechos de corrupción e impedir que puedan ser sancionados y sometidos ante la Justicia. El diputado José Ma
Si acaso la ciudadanía tenía expectativas de que en este nuevo periodo legislativo los diputados y senadores iban a tener un comportamiento más ético y responsable que los de la etapa anterior, es grande la decepción al cumplirse el primer mes de gestión legislativa.
Lejos de cumplir las promesas electorales de una gestión más transparente y de proteger los intereses ciudadanos, la gran mayoría de los legisladores han optado por proteger alevosamente a delincuentes confesos como el diputado colorado José María Ibáñez, o a imputados como los senadores colorados Óscar González Daher y Víctor Bogado.
Ibáñez reconoció ante la Justicia que pagaba el sueldo de sus caseros con el dinero público, haciéndolos figurar como empleados de la Cámara de Diputados sin que asistan al lugar, pero beneficiándose con sus tareas particulares en su domicilio. Además, junto con su esposa se quedaban con parte del sueldo de sus trabajadores domésticos, cobrados ilegalmente del Estado. Ante la imputación y un largo juicio plagado de chicanas, finalmente admitió su delito para acogerse a un juicio abreviado y a la suspensión condicional del procedimiento, pero al ser un autor confeso gran parte de la ciudadanía espera que deje de ser legislador. Sin embargo, son pocos los parlamentarios que están dispuestos a firmar un pedido de pérdida de investidura y la gran mayoría prefiere respaldarlo en la ilegalidad.
Una situación similar ocurre con el senador colorado Víctor Bogado, procesado por el escándalo de la llamada “niñera de oro”, quien sigue dilatando su caso mediante la complacencia de jueces y fiscales y ahora incluso le tocará presidir la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.
También se encuentra en una situación igual el senador colorado Óscar González Daher, quien fue expulsado de la Cámara Alta en el periodo anterior, luego de divulgarse algunos audios que revelaron el esquema de tráfico de influencias del parlamentario desde su presidencia en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM), pero luego volvió a ser electo gracias a las listas cerradas y es nuevamente senador. A pesar de estar imputado por cohecho pasivo agravado y tráfico de influencias, fue premiado por sus colegas al integrar la Comisión de Desarrollo Social del Senado.
En similar caso se encuentra el senador de Unace Jorge Oviedo Matto, imputado por cohecho pasivo agravado y tráfico de influencias. También el diputado Tomás Rivas está imputado por pagar a sus trabajadores particulares con sueldos del Congreso. Otros legisladores que tienen cuentas pendientes con la Justicia, protegidos por la misma condición de blindaje, son el diputado liberal Carlos Portillo y el diputado liberal ante el Parlasur Enzo Cardozo.
Ante esta vergonzosa complicidad de la mayoría de los legisladores por los hechos de corrupción, solo queda que la ciudadanía siga reclamando y movilizándose, para exigir acciones de moralidad y sanción política.





