Pedro Juan Caballero - 16 de agosto de 2026
el mundo

Paseador de perros usa un motocarro para llevarlos a explorar la naturaleza

Publicado el 16/08/2026

Desestrés. Cada mañana, los caninos esperan ansiosos a Juan para su hora de diversión.


Sobre ruedas. Los perros viajan en el motocarro para divertirse jugando.

Gentileza.

A primera hora de la mañana, cuando el trajinar de personas y vehículos está en su hora pico, el sonido de un motor despierta a varios perros que ya conocen perfectamente la rutina: Es la señal de que llegó la hora del paseo. Juan Martín VillaAlta recorre las calles de Ypacaraí en su motocarro para recogerlos y llevarlos hasta espacios naturales, donde los canes corren, exploran y socializan lejos de la ciudad.

Desde hace cuatro años, VillaAlta, bombero voluntario, se dedica al adiestramiento y paseo de perros, una tarea que convirtió en una rutina diaria. Su propuesta nació al observar que muchos ‘‘peluditos’’ pasan demasiado tiempo encerrados y desarrollan estrés por la falta de ejercicio y estímulos.

“La mayoría es que tiene estrés porque no hace ejercicio, no sale a correr, a caminar, entonces se estresa y empieza a romper cosas, a cavar’’, explica.

La idea de llevar perros comenzó cuando una mujer le pidió que incorporara a su mascota a los paseos que realizaba con sus propios canes. VillaAlta aceptó y comenzó a recorrer caminos, arroyos y cerros junto a los perros. Con el tiempo, los vecinos observaron la actividad y comenzaron a preguntarle si también podía llevar a sus mascotas.

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Libres. Juan lleva a las mascotas hacia arroyos a correr.

Gentileza.

Así, lo que empezó con un perro fue creciendo hasta convertirse en un grupo de alrededor de 15 animales por jornada. La distancia entre las viviendas y los lugares donde realizaba los paseos hizo que caminar para recoger a todos fuera cada vez más complicado. Entonces, apareció el motocarro como una solución práctica para trasladarlos juntos y, al mismo tiempo, mantener el contacto con ellos.

“Primero pensé en una camioneta, pero no iba a estar tranquilo porque yo ya estaba en la cabina y no los iba a ver. Entonces, calculé el motocarro”, relata. En la parte posterior acondicionó el espacio para que los perros pudieran viajar con él. Una vez en el campo, comienza la segunda parte de la jornada: Caminar, correr y dejar que los animales exploren.

La experiencia, según cuenta, no solo transforma el comportamiento de los perros, sino también su propio estado de ánimo. El contacto cotidiano con los animales y la naturaleza, acompañado por el sonido de los pájaros y el movimiento al aire libre, se convirtió también en una forma de liberar estrés.

Los resultados se hacen visibles durante los paseos. Perros que en la ciudad pueden reaccionar ante niños, bicicletas o motocicletas aprenden a permanecer tranquilos frente a esos estímulos. “Los perros que salen conmigo tienen una relajación impresionante. La gente se sorprende de cómo ellos se comportan”, sostiene VillaAlta.

La hora esperada. Los paseos se realizan de lunes a sábado, generalmente por la mañana, y los perros aprendieron a reconocer el horario. “Ellos esperan su hora de paseo”, cuenta. Incluso antes de que llegue a sus casas, algunos animales reconocen el sonido del motocarro o su voz y se preparan para salir.

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Entre sus compañeros de caminata hay perros de distintas edades y razas. VillaAlta menciona labradores, pastores alemanes, golden retrievers, pitbulls y perros mestizos, entre otros. Algunos son jóvenes y otros ya son adultos, pero todos comparten la misma rutina de ejercicio, socialización y contacto con la naturaleza.

La clave para que todos se lleven bien –incluso los son problemáticos– está en la confianza y en que los animales reconozcan quién guía al grupo. “Cuando andamos caminando, todo con corridas, soy yo el que guía. Si tienen problemas, soy yo el que está ahí”, explica.

El motocarro pasó de ser un medio de transporte a un una experiencia diaria y gratificante para todos.

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