Pólipos rectales: cómo evitarlos, cuáles son los más peligrosos y cuándo llegan a cáncer
La salud de toda persona está sujeta a factores como: la alimentación, las actividades físicas y los controles médicos. La receta no es distinta con los pólipos rectales que, en casos graves, pueden desembocar en la aparición de un cáncer. Conozca las señales de alerta y cómo prevenir este mal.
Una pequeña acumulación de células en el revestimiento del colon. Esta es la definición de lo que es un pólipo que, en su mayoría, son inofensivos y asintomáticos, sin embargo, existen pólipos adenomatosos, capaces de provocar cáncer.
“Un pólipo tarda 10 años en formarse como un cáncer. En caso de gran tamaño puede dar dolor abdominal como también signos de obstrucción intestinal”, explica el médico cirujano coloproctólogo, Rodrigo Bernard, quien presta servicios en Ingavi.
Los pólipos pueden llegar a ser muy numerosos en el colon, constituyendo en estos casos lo que se denomina poliposis.
Las señales que deben levantar sospechas sobre un posible pólipo son:
Un cambio en los hábitos intestinales: diarrea o estreñimiento, o un cambio en la consistencia de las heces que dura más de cuatro semanas.
Sangrado rectal o sangre en las heces
Malestar abdominal persistente, como calambres, gases o dolor
Sensación de que no haber por completo los intestinos
Debilidad o fatiga
Adelgazamiento sin causa aparente

Los controles médicos son fundamentales para detectar a tiempo las enfermedades.
Si bien estos signos pueden levantar sospecha, el camino para el diagnóstico preciso es la colonoscopía. “Es segura, eficaz y no requiere generalmente ingreso hospitalario y en la mayoría de los centros se realiza bajo sedación, por lo que no resulta dolorosa”, destacó.
CÓMO EVITAR LOS PÓLIPOS
Consumir una dieta rica en frutas, verduras y granos integrales.
Incluir alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras y legumbres.
Limitar el consumo de grasas saturadas y azúcares.
Actividad física regular que incluya:
Al menos 30 minutos de actividad física moderada al día
Ejercicio aeróbico, como caminar, correr o nadar.
Mantener un peso saludable controlándolo para no llegar a la obesidad y, de ser necesario, hacer cambios en la dieta.
No fumar o dejar el hábito, pues esto reduce el riesgo de desarrollar pólipos y cáncer de colon
Reducir o limitar el consumo de bebidas alcohólicas
Además, es fundamental estar al día con los controles médicos regulares. En el caso de la colonoscopía, se recomienda hacerla desde los 45 a 50 años.
Así también, controlar todos los factores como la obesidad y otras patologías de base. Las dietas pobres en fibras y altas en grasas facilitan la aparición de pólipos. Todo esto, combinado con el sedentarismo son el caldo de cultivo para los pólipos.
HEREDITARIOS
Si bien los casos son escasos y raros, las personas también pueden desarrollar pólipos por cuestiones hereditarias. Ejemplo: una poliposis adenomatosa familiar, que consiste en un trastorno raro que causa el desarrollo de cientos o incluso miles de pólipos en el revestimiento del colon durante la adolescencia.





