Pedro Juan Caballero - 1 de noviembre de 2026
Interamericanas

Santiago Peña

Publicado el 04/06/2017

Durante años he tratado de ser moderado, prudente, balanceado, independiente, imparcial y otras series de supuestos atributos. No me ha ido mal cuando lo he hecho.


Santiago Peña.

Pero últimamente, ya cansado de los abusos en Venezuela, el trato a los indocumentados en la política de gobierno de Donald Trump y ahora con la salida del Acuerdo de París, he tomado la decisión de exponer en esos casos mi clara posición de rechazo. En la misma línea, hoy quiero exponer enfáticamente que lo mejor que le puede pasar al Paraguay es elegir a Santiago Peña.

Como lo escribí en un artículo "Los problemas del Paraguay", publicado el 9 de abril del 2017 en una columna de La Nación, los dos cuellos de botella para el desarrollo del Paraguay están en el nivel político (de un sistema político rudimentario, obstruccionista y clientelar… ¿sigo?) Y el poco ingreso tributario que no permite tener las grandes obras de infraestructura que necesita el Paraguay.

Como lo he mencionado en muchas ocasiones, estos retos son nada comparado con los graves retos que tienen países como Brasil, Argentina, México, Guatemala, Nicaragua y Ecuador, entre otros. Yo trataría de solucionar los retos del Paraguay antes que cualquiera de los otros.

Los retos que el Paraguay debe afrontar no necesitan de fuerzas externas que no controlen los mismos paraguayos para cambiarlas. Ahora, podemos aspirar a un cambio rápido y radical. Para mal, Venezuela optó por eso con Hugo Chávez y para bien, los Estados Unidos e Inglaterra tuvieron la suerte de tener líderes transformadores como Franklin D.

Roosevelt y Winston Churchill. Pero la realidad es que los mejores y más posibles cambios suceden de manera paulatina, progresiva. Por eso yo prefiero evaluar la dirección y el progreso que consigue un país versus la aspiración que solucione todos sus retos de manera drástica.

El Paraguay ha aumentado su recaudación fiscal año a año, más allá de su crecimiento económico y sin aumentar los impuestos. Esto yo no lo he visto en ningún país. ¡Bien por Paraguay! ¿Que el Paraguay debe cobrar aún más y mejor? Estoy de acuerdo: pero lo que ha sucedido en los últimos cuatro años es un avance importante y único. O sea, en ese tema, el Paraguay camina por la dirección correcta.

A mí me gusta caminar, pero en Asunción no se puede hacer porque no hay veredas. Eso es una vergüenza (les dije que he decidido hablar con franqueza). La primera vez que fui a Asunción fue hace treinta años y la avenida España sigue siendo hoy la misma. Hace pocos meses, cuando inauguraron el viaducto, se tuvo que hacer una gran fiesta con fuegos pirotécnicos. Ese viaducto y el metrobús debieron haberse hecho hace más de 15 años. El Paraguay sigue atrasado en infraestructura, pero que se logre hacer el metrobús y el viaducto es una señal hacia el camino correcto.

Puedo mencionar muchas más cosas, pero pareceré un militante (cosa que nunca lo he sido). Para resolver el problema político, la elección de un líder no partidista como lo fue en su momento Horacio Cartes ha sido un gran avance. No al nivel que muchos (entre los que me encuentro yo) habríamos deseado, pero la realidad es otra. Claramente la vieja política en Paraguay tiene mucha más fuerza de lo que muchos esperábamos.

Hay que reconocer que tiene gran fuerza en gran parte porque tiene aliados que nunca esperaban: como un grupo –creo minoritario, pero no por eso de los más fuertes– del sector privado que como siempre le apuesta a tener influencia en la vieja política para gozar de beneficios en vez de apostarle al futuro: a una economía liberal y de libre mercado, que crezca con libre competencia para que los precios bajen y haya crecimiento, más y mejores empleos.

Santiago Peña es un profesional que ha hecho un gran trabajo en el Ministerio de Hacienda. Ha sido intachable en temas de corrupción y a favor de la transparencia. Ha hecho su mayor esfuerzo para evitar y disminuir el clientelismo político (mucho más se requiere hacer en este tema, pero de nuevo, es la dirección correcta). Y con Horacio Cartes han dejado claro el modelo de desarrollo que buscan: una economía seria.

Paraguay es la envidia de casi todo país en cómo ha crecido estos años (que han sido más bien malos para sus vecinos y casi toda América Latina): muestra de eso, es que consigue vender bonos a una tasa menor del 5% (Ecuador colocó esta semana a una tasa cercana al 10%). Santiago Peña puede defender todas las decisiones y medidas que haya tomado como ministro porque las ha tomado con total libertad e independencia política, lo cual dice bien de él y de Horacio Cartes: porque ambos comparten una visión de futuro y de país, que es lo que está en juego en la próxima elección (más allá de la política).

Por Roberto Izurieta
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