Según argumento de diputada, intendentes pueden robar tranquilos durante la pandemia
La diputada liberal Celeste Amarilla, quien ante el pleno de la Cámara arguyó a favor de la salvación del intendente concepcionero Alejandro Tati Urbieta, afirmó que ninguna administración debería ser intervenida por lo que queda del presente periodo, para evitar gastos durante la pandemia.
La parlamentaria, que ya se ha ganado el sello particular por sus excéntricas posturas y alocuciones, argumentó ayer ante el pleno de Diputados a favor del rechazo del pedido de acuerdo constitucional para la intervención de la Municipalidad de Concepción.
Esta vez, sin mucha convicción y bastante apagada en el discurso, tal vez por la presión del voto corporativo acordado a nivel de cúpula partidaria, Amarilla obvió referirse puntualmente al caso de Concepción y generalizó las denuncias de corrupción contra muchos intendentes municipales.
«Yo creo que este es el momento más inoportuno, por no decir, absolutamente inoportuno de plantear la intervención de cualquier Municipalidad», comenzó afirmando la diputada del PLRA, sin considerar que el pedido de acuerdo constitucional ya había ingresado a la Cámara en diciembre del año 2019.
Seguidamente, Amarilla se refirió a la pandemia y mencionó que el país está en una «crisis económica, financiera y hasta psicológica» y la intervención significa «gasto de recursos, de tiempo, de oportunidad, de ánimo». Cabe aclarar que los gastos se presentarían solamente en caso de una eventual destitución y convocatoria a nueva elección, pero tal como lo dijo ayer otra diputada, «intervención no es sinónimo de destitución».
En otro momento, la parlamentaria afirmó que «por el Covid» lo más prudente es «mantener todas las Municipalidades tal cual están» y sugirió a la ciudadanía que reclama los actos de corrupción, recurrir a otras instancias, como «la Fiscalía». Considerando cómo está manejada la justicia en el país, las desatinadas expresiones de la congresista significan una carta blanca para que los intendentes corruptos sigan vaciando las arcas municipales hasta el fin del periodo.
Lo cierto es que en ningún momento, Celeste Amarilla defendió puntualmente a su correligionario Alejandro Tati Urbieta, acusado de graves actos de corrupción, a lo mejor porque no se puede defender lo indefendible.
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