Pedro Juan Caballero - 22 de agosto de 2026
Interamericanas

A 91 años del Desfile de la Victoria: El día que Asunción se unió para recibir a los héroes del Chaco

Publicado el 22/08/2026

Un 22 de agosto de 1935, unas 50.000 personas colmaron las calles de Asunción para rendir homenaje a las tropas victoriosas de la Guerra del Chaco. El senador Eduardo Nakayama lo calificó como un acto de “pureza patriótica colectiva” , sin precedentes.


Un día como hoy pero de 1935 más de 50.000 personas se reunieron en Asunción para el desfile de la victoria de la Guerra del Chaco.

Desde tempranas horas la ciudadanía se agolpó para ver a los héroes sobre la avenida Colombia (hoy Mariscal López), además de las calles Brasil, Eligio Ayala, Antequera, 25 de Mayo, México, 14 de Julio (hoy Mariscal Estigarribia) y Palma.

Gritos patrióticos, aplausos y con una lluvia de flores recibieron a los que combatieron en la guerra demostrando un mismo sentir, algo que no se volvió a dar en la historia.

“Se percibía el sello de la unidad: los ciudadanos se sentían identificados con sus guerreros que eran sus propios hijos, hermanos, papás, tíos o amigos”, explicó el senador e historiadorEduardo Nakayama que concedió una entrevista a Última Hora para traer a la memoria esa gran celebración.

Asunción salió a recibir a sus héroes

Los que participaron en el acto vibraron “hasta las fibras más íntimas”, según Nakayama, cuando el general José Félix Estigarribia ordenó silencio a las bandas de música en honor a los caídos en combate.

En la opinión del historiador, el Paraguay no volvió a vivir un acto de “pureza patriótica colectiva”, luego de lo que significó el victorioso desfile de 1935.

“Se percibía el sello de la unidad: los ciudadanos se sentían identificados con sus guerreros que eran sus propios hijos, hermanos, papás, tíos o amigos.”
Eduardo Nakayama, senador e historiador
Guerra del Chaco

Entre 1932 y 1935, Paraguay y Bolivia lucharon por el territorio chaqueño.

Foto: Archivo ÚH.

“El Desfile de la Victoria es único: es el retorno triunfal del ejército que salvó al país de la mutilación y la deshonra. Se puede comparar, en su dimensión simbólica, con el espíritu de resistencia y sacrificio de la Guerra de la Triple Alianza, aunque aquella terminó en derrota y esta en victoria”, agregó.

El poeta uruguayo Fernán Silva Valdéz fue testigo ocular de los hechos y lo inmortalizó en un artículo publicado en la prensa de su país. Destacando la sencillez espartana del acto.

“El Paraguay nos ha dado una lección de austeridad, de sencillez, de medida perfecta que por estos pagos deberíamos aprovechar”, escribió.

“El Paraguay no volvió a vivir un acto de ‘pureza patriótica colectiva’.”

Los héroes que volvieron a una realidad difícil

El legislador recordó que los soldados de la Guerra del Chaco fueron recibidos como héroes, condecorados y obtuvieron el título de beneméritos pero con el paso del tiempo este reconocimiento material fue insuficiente para tanto sacrificio.

“Muchos regresaron heridos, enfermos o empobrecidos y enfrentaron dificultades. Hoy, cuando ya casi no quedan vivos, la valoración simbólica es alta —se los recuerda como los ‘leones del Chaco’— pero la memoria práctica a veces se diluye. No fueron ninguneados del todo, pero tampoco se los valoró siempre con la generosidad y constancia que merecían”, recordó.

En la opinión del estudioso, se debe seguir enseñando en las escuelas para cultivar la memoria colectiva y no olvidar lo que hicieron los héroes.

“La Guerra del Chaco no se ganó solo con machetes, sino con inteligencia, material, bravura, el poder civil sólido (con el presidente de la Victoria doctor Eusebio Ayala), la excelente conducción militar del general Estigarribia con sus comandantes y la logística”, expresó.

El historiador recordó a Estigarribia como el “conductor militar del Chaco”, destacando su rol de estratega sobrio.

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Soldados paraguayos en un momento de distensión durante la Guerra del Chaco. 

Foto: Archivo ÚH.

“(Era un hombre) Austero, de gran inteligencia táctica y profunda comprensión del soldado paraguayo. Su proclama del cese del fuego es conmovedora: ‘Si un pueblo debe ser grande por la inteligencia, el valor y el sacrificio de sus hijos, digo que el nuestro está llamado a los más altos destinos’”, señaló.

“El Desfile de la Victoria es único: es el retorno triunfal del ejército que salvó al país de la mutilación y la deshonra.”

 

La victoria que cambió el rumbo del Paraguay

El desfile cerró la guerra, pero abrió un ciclo político de tensiones entre liberales, militares y nuevos movimientos que marcaría décadas, según recordó Nakayama.

El historiador recordó que la desmovilización de este gran contingente de tropas y reservas se tradujo en la intención de tener un mayor protagonismo de los uniformados en la vida social y militar que desembocó en la Revolución de Febrero de 1936, que derrocó al gobierno liberal del doctor Eusebio Ayala.

Luego de esto siguieron años de inestabilidad hasta que Estigarribia llegó a la presidencia en 1939. Su muerte abrió el camino a la dictadura de Higinio Morínigo, explicó.

Para honrar la memoria, el senador recordó que existen monumentos como los arcos históricos asociados al desfile, resaltó el Arco de la Victoria en el Cuartel General pero afirmó que se podría proyectar un momento permanente en el corazón de Asunción no como“mera piedra, sino como espacio de memoria viva que recuerde a las nuevas generaciones el sacrificio, la unidad y el valor de aquella valerosa sociedad paraguaya de los 30 que defendió la heredad nacional”.

Sin embargo, insistió en que “el mejor homenaje a nuestros mayores no se construye en piedra ni levantando templos, sino honrando sus hazañas con honestidad y patriotismo, todos los días”.

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