Estados Unidos y la importancia del partido con Paraguay
Treinta y dos años después de organizar la Copa del Mundo de 1994, Estados Unidos vuelve a ser anfitrión de una cita ecuménica con un panorama distinto: ya no busca cimentar el fútbol en su sociedad, sino confirmar su progreso.
Por Gael Insfrán
Paraguayos y estadounidenses se enfrentarán mañana en Los Ángeles, desde las 22:00 de Paraguay, en la apertura del Grupo D del Mundial 2026.
Y la selección local tiene como objetivo intrínseco rubricar el proceso que arrancó hace más de tres décadas, tanto a nivel deportivo como dirigencial, y demostrar que puede reclamar un lugar entre las potencias.
No por el rival, sino a razón del contexto y la expectativa puesta en la evolución del desempeño propio.
La estructura arrancó con la puesta en escena de la Major League Soccer (MLS) en 1996 y una agresiva inversión en academias formativas e infraestructura. A través de los años, la creciente exportación de futbolistas a Europa le permitió construir bases sólidas para el desarrollo de su combinado mayor.

Consecuentemente, el gigante del norte dejó de ser un equipo ocasionalmente competitivo para convertirse en un habitual protagonista a nivel regional. Clasificaciones constantes a los Mundiales, títulos continentales y una nueva generación de talentos que impulsaron el ambicioso proyecto.
Ahora, en el Mundial de 2026, Estados Unidos intentará dar el siguiente paso. Jugando en casa y ante su gente, el reto está en realizar una campaña que consolide el progreso de los últimos 32 años y proyectarse como un equipo capaz de tantear chapa de candidato.
Además del desafío deportivo, el Mundial representa una oportunidad estratégica para continuar estimulando la popularidad del fútbol dentro del país. Una actuación destacada podría generar un nuevo interés de los aficionados, atraer más jóvenes y eclosionar la industria futbolística norteamericana.
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