Guerra entre jueces pone al rojo vivo la campaña electoral en Brasil
Polarización. Lula da Silva y Flávio Bolsonaro buscan sacar ventaja de la crisis institucional. Caso Master. Los vínculos de un banquero corrupto contamina la Justicia y la política del país.
Lula da Silva. El presidente de Brasil se llegó a reunir con el banquero investigado en 2024.
Alexandre de Moraes. Se revelaron vínculos entre el poderoso juez del Supremo y Vorcaro.
Flávio Bolsonaro. El senador y candidato recibió fondos de Vorcaro para financiar una película.
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SÃO PAULO
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro se citarán en las urnas dentro de un mes, en unas elecciones que se vaticinan inciertas a raíz de las revelaciones de un escándalo de corrupción de gran calado y con potencial explosivo. La distancia entre ambos candidatos en las encuestas más recientes ronda los cinco puntos en la primera vuelta, con ligera ventaja para Lula, aunque el hijo mayor del ex presidente Jair Bolsonaro, líder de la extrema derecha brasileña, está reduciendo la brecha poco a poco.
La campaña se ha tensado al límite en los últimos días por el escándalo que tiene en su eje al Banco Master, un ente privado liquidado por orden del Banco Central el año pasado, tras causar pérdidas que superan los USD 11.000 millones a fondos de pensiones públicos.
El escándalo, cuyas investigaciones siguen abiertas y están en su mayoría bajo secreto judicial, ha salpicado a numerosos políticos, autoridades y jueces del Tribunal Supremo.
Un juez en la mira. La crisis política creció esta semana por la divulgación de unos mensajes comprometedores del banquero Daniel Vorcaro, antiguo dueño del Banco Master, enviados al magistrado Alexandre de Moraes, quien fue el juez instructor del caso que llevó a la condena de Jair Bolsonaro por golpe de Estado.
Ambos bandos políticos han tratado de explotar políticamente el caso de corrupción, tratando de vincularlo a su adversario político.
Flávio Bolsonaro afirmó el viernes que existe “un consorcio” entre Lula y “esas personas que han intentado acabar con la democracia”, en alusión a los implicados en la trama.
Mientras, la izquierda intenta explotar el hecho de que el propio Flávio Bolsonaro admitió haber recibido al menos USD 12 millones de Vorcaro para patrocinar una película de cine que narra el ascenso político de su padre.
El senador ha defendido en todo momento la legalidad de ese patrocinio, pero ha eludido las peticiones de mostrar el contrato y de aclarar el destino de los fondos.
Por su parte, Lula ha pedido celo en las investigaciones del caso Master, pero a la vez ha criticado que las filtraciones han sido “selectivas”.
Sin citar a nadie, el gobernante afirmó que “algunas personas” intentan “debilitar” las instituciones democráticas con las filtraciones.
División. Ante la incertidumbre que causa el alcance de las investigaciones de la Policía Federal, las encuestas muestran un escenario extremadamente polarizado entre Flávio Bolsonaro, abanderado de la derecha, y Lula, único candidato de izquierda. “No es una disputa entre candidatos, es una decisión sobre qué tipo de Brasil queremos”, resumió Lula este viernes durante una entrevista de radio.
Lula propone un Estado fuerte, con un importante gasto en políticas sociales, mientras que Bolsonaro promete un tijeretazo a imagen de la política del argentino Javier Milei y una política de seguridad que se inspira en la mano dura del salvadoreño Nayib Bukele.
La sombra de la figura del presidente de EEUU, Donald Trump, aliado de los Bolsonaro, también alcanza la campaña brasileña, debido a las tensas relaciones que mantiene con el gobierno de Lula y que se han avinagrado aún más a raíz de los fuertes aranceles impuestos contra Brasil a partir de julio.
Altas tasas de rechazo. Tanto Lula como Bolsonaro tienen en su contra tasas de rechazo enormes, que superan el 45% del electorado, pero a pesar de ello, los sondeos dibujan un panorama en el que no se vaticina espacio para el surgimiento de una alternativa.
Este tablero, aparentemente, repite al de 2022, cuando Brasil se dividió casi a la mitad entre Lula y Bolsonaro padre, y las elecciones se decidieron en segunda vuelta por menos de un punto porcentual.
La primera vuelta de las elecciones se celebra el 4 de octubre y si ningún candidato supera la mitad de los votos, se organizará una segunda vuelta el 25 de octubre con los dos más votados.

Cury sube en encuestas y quiere ser una alternativa
Un popular psiquiatra brasileño autor de libros de autoayuda busca imponerse como la tercera vía entre el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el conservador Flávio Bolsonaro, al subir en los sondeos a un mes de las presidenciales.
Augusto Cury, de 67 años, anteojos y hablar sereno, empezó a ganar súbitamente popularidad luego de su aparición en un debate presidencial de TV al que no asistieron ni Lula ni el senador Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro. Un sondeo de la empresa Quaest publicado esta semana ubica a Cury en la tercera posición con el 10% de la intención de voto. Aún está lejos del 37% de Lula y del 29% de Bolsonaro, pero se desmarca del resto de candidatos, que no pasan del 3%. En un país polarizado entre la derecha bolsonarista y la izquierda que apoya un cuarto mandato de Lula, Cury se presenta como una tercera vía con el eslogan “Brasil solo quiere ser feliz”.
“Quiero acabar con esa pelea. No hay dos barcos, hay uno solo llamado +Familia brasileña+”, dijo Cury esta semana durante un evento de ganaderos en el estado de São Paulo. AFP
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