Pedro Juan Caballero - 18 de septiembre de 2026
Interamericanas

La dignidad a cambio de un “trocadito”: El retrato de los hurreros en Pedro Juan Caballero

Publicado el 18/09/2026

La política local en el departamento de Amambay y, de manera muy visible, en el municipio de Pedro Juan Caballero, arrastra una realidad tan grotesca como dolorosa. En las esquinas del poder, tanto en la Gobernación como en la Municipalidad, se agolpa un ejército silencioso pero estruendoso a la vez: los hurreros.


Para muchos, el hurrerismo se ha convertido en una profesión de supervivencia. Ya no se trata de convicción ideológica ni de programas de gobierno; se trata de ganarse unos "trocaditos" para pasar el día. Es el negocio de la obediencia ciega donde la lealtad se alquila por migajas.

El precio de la dignidad

La escena es tan cruda como paradójica. Esos mismos rostros que bajo el sol inclemente aplauden con furia cada promesa vacía, son los que, al caer la tarde, deben rebuscarse en los basureros. Buscan entre los desperdicios de los grandes eventos o de los comercios locales alguna sobra de comida en buen estado para llevar a la mesa y alimentar a sus hijos.

La contradicción hiere: aplauden a líderes que derrochan recursos públicos en prebendas y discursos de barricada, mientras ellos mismos sostienen el hambre con la esperanza de que algún día, por gracia del caudillo de turno, les caiga un nombramiento temporal o un cargo menor en la función pública.

La política del aplauso sin límites

Lo más trágico de esta dinámica es la absoluta pérdida de autoestima colectiva. En los mítines políticos, el candidato puede proferir los insultos más graves, demostrar un desprecio absoluto por la ciudadanía o, en un acto de soberbia desmedida, mandar metafóricamente a sus seguidores a "meterse el dedo en el trasero". No importa. La reacción automática del hurrero es la sonrisa cómplice y la ovación cerrada.

Para ellos, la única regla de oro es agradar al patrón. Si hay que gritar, se grita; si hay que aplaudir una grosería, se aplaude. La dignidad personal y familiar queda suspendida en el aire, a la espera de que el político voltee la mirada y les arroje una limosna disfrazada de favor político.

Editorial: Camisa12.com.py

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